HISTORIAS, MITOS Y LEYENDAS!

Para no hacerla más de emoción, aquí les dejo el nuevo capítulo de El Inicio de la Eternidadde Angel Azul.

Capitulo 16. Empezar de nuevo

Estuve tan ensimismado en mis recuerdos que no me percate de su presencia. Era tan sencillo distraerme en esta nueva vida, y más en este momento en el que mis recuerdos eran los que me tenían como en otra dimensión.
-Me sorprendió percibir tu aroma a las afueras de la ciudad. Así que te seguí- dijo Carlisle, con voz un tanto arrepentida -Lo lamento, debí confiar más en ti, lo has hecho muy bien y en verdad no tenia porque comportarme de esta manera.
El pensó que yo había venido a la ciudad en plan de casería. No me sentí ofendido, porque sabía que tal vez sí pudo a ver sucedido. Pero cuando observo mi rostro y pudo percibir mi estado de ánimo… pues...
-No te preocupes. Con el tiempo, los recuerdos se van desvaneciendo. Si los quieres conservar, tendrás que tenerlos presentes cada vez que desees- dijo Carlisle.
-No. Sería más doloroso para mi estar recordando el cómo fueron las cosas. Al menos el final.
-¿Quieres que nos vayamos de Chicago? De cualquier modo, pronto debemos irnos. Mi edad y mi apariencia ya no concuerdan demasiado.
No vi que titubeara al ofrecerme esta alternativa. Podía ver en sus pensamientos que si yo necesitaba irme en este momento, él lo haría conmigo, con tal de hacerme todo más fácil.
Lo pensé por un momento danto un último vistazo a esa casa.
-Sabes que iré a donde tú lo necesites- reitero su apoyo
Carlisle, era como mi mentor en esta nueva vida, el me había enseñado todo lo que debía saber de esta existencia, tenía una mente muy brillante y era un hombre de una moral intachable y una ideología tan correcta, que mi respeto se lo había ganado desde el primer momento. Fui consciente de la inmensa admiración que le tenía a Carlisle, era la misma admiración que le tenía a mi padre cuando era humano. Pero estaba consciente de que ese Edward ya no existía.
Mire a Carlisle a los ojos y pude verlo como si fuera mi padre. No solo por el hecho que él me había regalado esta vida, lo consideraba mi padre en muchos sentidos. Me había acompañado en todo este proceso de auto control a la sangre humana, tenía fe en mí, pensaba que no había cometido un error al salvarme de la muerte y que había hecho una buena elección. Sabia por sus pensamientos, que jamás me juzgaría si yo recaía, incluso cuando lo hice jamás me vio de manera diferente a la de ahora, podría decir que me veía como si fuéramos realmente parientes.
Aun que nunca lo menciono en palabras, al menos no hasta ahora, el me consideraba un hijo y así me vio desde que había tomado la determinación de convertirme.
Era un nuevo Edward, todo lo que conocía había desaparecido, y lo que creí que no existía, era cierto.
Sin Carlisle me sentía desorientado, aun no tenía la experiencia necesaria en esto de ser vampiro y Carlisle no quería estar solo, así que sabía que de ahora en adelante, el seria mi familia; sería mi padre, y no solo por el hecho de a verme convertido, sino por todo lo que conlleva esa palabra; alguna especie de crianza, valores, confianza, entre muchas otras cosas que él me había dado en este ultimo año.
-Lo que tú decidas estará bien. Si de cualquier modo debemos irnos, me da igual que sea ahora o después- le dije después de un rato, ya me había hecho a la idea de que ya sea aquí o en otro lado, mi vida pasada y la de ahora, eran cuentos muy diferentes.
-En tres días nos iremos. Así podre avisar en el hospital y podrán reorganizar los horarios. Creo que todo esto del virus ya acabo así que no veo necesidad de quedarnos más tiempo.
-Carlisle, no quiero alterar los planes que tu tenias antes de que…
-Edward- me interrumpo -sabes que no me importa, y creo que lo sabes mejor que yo- señalo mi frente con una sonrisa en los labios.
Me acerque a él y no pude evitar abrazarle. Cuando lo mire de nuevo al rostro estaba muy serio. Sabía lo que me diría en ese momento.
-Empezaremos en otro lugar. Pero solo quiero que sepas que si en algún momento decides seguir tu camino… Bueno… pues…
-Se que lo entenderás y que no te opondrás- termine a completando su frase - Pero por ahora te necesito igual que tu a mí. Aun me falta mucho por aprender y sé que tengo al mejor mentor como padre y creador.
Me observo con orgullo. Fue algo extraño, porque así me observaba mi padre cuando era humano, cuando mi mayor sueño era convertirme en un soldado y esa era mi única meta. Pero tenía que dejar esos recuerdos atrás, de nada me serviría tenerlos presentes, si pretendo tener una nueva “vida” o lo que sea que esté haciendo en este momento.
-Vamos hijo mío. Salgamos de aquí.
Lo seguí a través de la puerta sin decir nada, dejando atrás aquellas paredes que encerraban tantos recuerdos y sueños que solamente ahí tendrían algún tipo de valides.
Ya era muy tarde, nadie miraba, y si alguien lo hacía yo lo sabría; así que corrimos entre las calles tan rápido que parecíamos un par de silenciosos fantasmas y en cuestión de minutos dejamos atrás la ciudad.
Correr era una de las cosas que me encantaban de esta existencia, lo hacía por instintito, como la mayoría de las cosas; pero correr a tal velocidad, era tan estimulante. Podía sentir una electricidad recorrer todo mi cuerpo. Era muy rápido, incluso más rápido que el propio Carlisle.
El me había dicho que en los primeros años de un vampiro neonato, éste era más fuerte, y que conforme pasara el tiempo esa fuerza iría disminuyendo. Así que aproximadamente en una década seria menos fuerte que ahora, aun que la velocidad que tenia no creo que disminuyera con los años, era algo que de cierta manera yo sabía, porque incluso siendo humano era muy rápido cuando corría.
¿Qué estás haciendo Edward? ¿Pensando en el pasado otra vez?
De ahora en adelante no me podía permitir pensar más en lo que fue y ya no será. Eso tenía que dejarlo atrás, si quería conseguir un poco de paz y estar tranquilo con Carlisle e incluso, conmigo mismo.
Decidido a dejar todo atrás, corrí más rápido, pero podía sentir a Carlisle a tres kilómetros detrás de mí siguiéndome. Decidí que no volvería a Chicago y eso era una promesa que me hacía a mí mismo. Pensé en lo que había dicho Carlisle; que los recuerdos se borran con el tiempo y que si no los tenía presentes muy seguido, estos desaparecían.
Ahora era Edward Cullen, un vampiro que había dejado la mortalidad a los diecisiete años y que jamás envejecería, un vampiro de ojos dorados y una dieta diferente a la tradicional de entre los mismos vampiros, un lector de mentes que aun tenía mucho por aprender de un padre como Carlisle y mucho por descubrir de mi mismo.



No olviden que habrá más el viernes en más HISTORIAS, MITOS Y LEYENDAS!!!

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA QUIERO, Y LA QUIERO AHORA.

Tarde pero aquí están las frases de esta semana

Frase de la semana