Gran final de El Inicio de la Eternidad

Bueno Twilighters pues como ya les habia dicho hoy les traigo el gran final de El Inicio de la Eternidad de Angel Azul.

Recuerden que esta historia fue la vida de Edward antes de ser convertido por nuestro amado Carlise.

Muchisimas gracias a Angel Azul por haber mandado esta gran gran historia y claro tambien a todos ustedes Twilighters que la siguieron desde el principio.

Así que bueno pues no le hago más de emoción y aquí les dejo el gran final de esta gran historia.

Que lo disfruten.

EL INICIO DE LA ETERNIDAD Capitulo 11
Despertar

Me quede un momento recostado en la cama cuando la quemazón seso por completo; bueno, casi del todo, porque podía sentir un ardo en la garganta.
Esperaba oler los restos de todo lo que se había quemado, pero no fue así, podía oler el aceite de una lámpara, la humedad de la madera en el techo, hierba recién cortada, pan fermentado, medicinas, hierbabuena. Pero el olor que más predominaba era el de lavanda, menta y agua dulce.
Sabía que estaba en un lugar con muchas personas o al menos eso era lo que yo creía, porque las podía oír hablar alrededor de mi, aun que cada una decía cosas distintas.
-Debemos irnos de aquí… no es seguro que…- decía una voz femenina
-Cuanto tiempo me quedara de vida…- decía otra voz, pero esta vez era un varón.
-Donde estará Efraín. Debió llegar hace como una hora y…
No podía identificar una conversación, ni siquiera frases completas.
-¿Lo abre hecho de manera correcta?
Cuando pude identificar su voz, me concentre en ella. Era la voz del doctor Cullen.
-No cabe dudad de que tiene muy buen aspecto, pero ¿Por qué no despierta? Debí a ver hecho algo mal.
Y entonces abrí los ojos y ahí estaba él con aquel rostro hermoso y gentil. Pude notar que cambiaba su gesto de preocupación por el del alivio, en cuanto desperté. Yo sabía que el doctor Cullen era un hombre con singular belleza, pero jamás me había dado cuenta de cuan perfectas eras sus facciones.
-¿Cómo te sientes?- pregunto con voz ansiosa.
No pude responder, todo lo que veía era maravilloso, incluso las paredes desvaídas y el techo bajo de madera tenían un matiz y una claridad inmensamente perfectas, la mecha de la lámpara de aceite que estaba en la mesita de la esquina me era innecesaria para admirar el resto de la habitación con la perfección con la cual lo estaba haciendo.
-Diferente- fue lo único que salió de mis labios.
¿Esa fue mi voz?
-¡No cabe duda de que es hermoso! – dijo el doctor Cullen.
-¿Qué sucedió? -pregunte cuando me incorpore en la pequeña cama en la que me encontraba. -me siento…- comencé a decir, pero realmente no sabía como me sentía, todo era tan confuso, pero al mismo tiempo muy bueno, al menos ya no me sentía enfermo.
Me puse de pie y pude ver que a un lado de la ventana había un espejo, así que me encamine para observarme. Pero fue como si mi cuerpo no hubiera hecho ningún movimiento. Fue cuestión de solo pensarlo y mi cuerpo lo hizo por mí en una milésima de segundo.
-No quiero que te asuste Edward. Necesito que me escuches- decía el doctor Cullen alzando sus manos en mi dirección, como si intentara sujetarme.
Observe mi rostro y definitivamente el reflejo que estaba ahí no era el mío, mas sin embargo la persona en el espejo imitaba mis movimientos cuando alce mis manos para tocarme la cara.
Podía sentir que mi piel era pálida y dura como una roca, pero suave y lisa como el granito pulido. Mis cejas se habían oscurecido lijeramente, mis pómulos estaban un tanto resaltados, mis facciones estaban más remarcadas, pero lo que más me impacto fue el color de mis ojos que eran de un negro intenso y profundo.
-¿Qué me sucedió?- dije con voz ahogada. Sentía miedo al observar los ojos del reflejo en el espejo
-No podía dejarte morir y yo…
-¿Por qué no morí?- lo interrumpí y me volví para observar al doctor Cullen -¡¿POR QUE?! – le exigí saber y pude notar que en mi pecho peleaban por salir una especie de gruñido.
El doctor seguía con las manos un poco alzadas en mi dirección. Pero ahora me miraba con cautela.
-No tenía otra opción Edward. Estabas a punto de morir. Tu madre me pidió que te salvara y así lo hice.
Tenía mi mirada fija en sus ojos. Sabía que me decía la verdad. Podía ver la sinceridad en sus palabras.
-¿Cómo lo hizo?- pregunte una vez que sentí que me había calmado
- Primero necesito que sepas que es lo que soy en realidad- tenia la voz seria, pero tranquila. Relajo su postura y se sentó en una silla.
Me hizo un ademan para que me sentara en la orilla de la cama pero me quede parado a un lado de la ventana, fije mi vista en una grieta en la pared. Mi expresión fue más que suficiente para que no insistiera puesto que junto sus manos y comenzó a hablar.
-Necesito que me creas todo lo que te contare en este momento Edward, porque no solo te diré lo que soy, sino que también te diré en lo que te has convertido. FIN


Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ¿que les parecio?

Huy bueno esperamos sus comentarios y nos veremos el próximo miércoles con una nueva historia.

Recuerden sus comentarios. Nos vemos el viernes con más historias, mitos y leyendas.

Comentarios

karittina ha dicho que…
q mal q ya termino me encantaba esta historia
Haru ha dicho que…
no maaa GRACIAS GRACIAS no ma me fasino jejeje bueno espero la nueva historia jejeje bueno nos vemos luego biie
♥ ÞẴ†®ΐכΊã ♥ ha dicho que…
aplausos... me latió muxo esta historia
aunke la verdad me kedé con ganas
de muxo más jejejejeje
besos
ciao

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